Alfonso Ayala corre en pro de la casa “Hogar Irekani”

Morelia, Michoacán, a 10 de octubre de 2019.- Alfonso Ayala es un deportista con un gran corazón y uno de sus pasatiempos lo convirtió en una forma de ayudar a los demás. Es por eso, que el pasado 6 de octubre realizó evento para recaudar fondos, en el cual, Alfonso por cada kilómetro recorrido las personas apoyarían con $10 pesos. Esto iniciando desde McDonald’s de Camelinas. Todo los que se recaudó fueron destinados a la casa “Hogar Irekani”

Poncho, como le dicen sus amigos, compartió como fue que surgió la idea de realizar es evento de beneficencia “Fue una idea surgida de la necesidad de compartir las satisfacciones del deporte que a mí en lo personal me ha dado mucho como es el correr, ayudando a mi salud, a mi bienestar y a mantener una disciplina que inicia con la motivación y hoy día se vuelve un estilo de vida, basta con seguir  escuchando en mi mente: ” Sigue corriendo” para todos los días levantarse a hacerlo.” dijo Alfonso.

El joven altruista tiene alrededor de 10 meses entrenándose y no dijo que “los retos son cada vez mayores, he estado compitiendo y justo en estas fechas no tenía ninguna carrera, entonces fue donde decidí para prepararme darle la vuelta a Morelia, donde la distancia son 27 km, que nunca había corrido, mi distancia era la del medio maratón es decir 21 km”.

La casa Hogar Irekani tiene 24 niños y cuenta con varias necesidades, Poncho se dio cuenta y junto con un grupo de amigos han realizado varias obras en beneficio de ellos “Después en una noche de insomnio fue que pensé: Porque no devolver todas estas satisfacciones agradeciendo de algún modo, y decidí hacer este recorrido con causa” comentó el corredor quien no se ha limitado en ayudar.

El estadio Venustiano Carranza, es el lugar donde normalmente se entrena, y una vez movido por la causada de ayudar a la casa hora realizó un video convocando a sus amigos, familiares y público en general,  para participar de manera económica y no en la carrera, “por cada kilómetro que yo corriera ellos aportaban 10 pesos. Al final del circuito se iba a medir el kilometraje por medio de aplicación de esta disciplina y así calcular el total. Al final serían 270 por persona que haya levantado la mano para participar.” Dijo que quien también quien quisiera acompañarlo en el recorrido era bienvenido.

Alfonso contó con el apoyo de sus amigos, familiares y autoridades como la directora de la casa hogar “Contacte a la maestra Sandra Martínez Directora de la Casa Hogar Irekani, para platicarle la idea y nos dio todas las facilidades. Así mismo hable con Edgar Mejía mi socio y me dijo vamos juntos para estos niños, así coló Samuel Hernández y su esposa Yunuen Barragán, con quienes ya habíamos hecho obras en pro de la casa hogar”

Para dicho evento, generó una campaña que inició a través de su perfil personal “Se realizó una campaña en mis redes sociales personales donde poco a poco la gente fue sumándose, así mismo grupo Marmor fue pieza clave para que tuviera mayor difusión lo cual se estoy muy agradecido. Y empezamos a caminarlo, tuvimos respuesta no solo en Morelia, si no amigos en Ciudad de México, Mazatlán, Tepic, San Luis Potosí, Cd Guzmán.” Mencionó alegre el conductor.

El día de la carrera

El inicio de la carra fue en McDonalds de Camelinas, dirigiéndose a la central de abastos “los primeros 10 km no tuve mayor problema, la realidad es que se disfruta y solo iba pensando en los niños y mantener el ritmo sin pensar en el cansancio, escuchando música, personas accionando su claxon del auto  cediendo el paso y siendo amable, otras más no tanto más sin embargo también se agradecía, realice algunos enlaces en vivo para seguir alentando a la gente a que se uniera a la aportación, hubo infinidad de nuestras de apoyo y cariño por parte de amigos familiares y gente que no conocía por medio de las redes.”

El cansancio el dolor empezaban a pegar en el cuerpo de Poncho, pero energía y el entusiasmado por ayudar no se vencían.  “Comencé a tener algunos dolores en espalda y un poco rodilla izquierda, el ritmo poco a poco fue bajando, utilice mucha agua para mitigar un poco los dolores más sin embargo no se perdía el ánimo.  Las bajadas eran bálsamos para las piernas. Los kilómetros más difíciles fueron los últimos 3, ya era fatiga, más sin embargo faltando unos 800 metros para llegar mis dos hijos se bajaron de la camioneta para correr a la par conmigo.”