La noche que lo cambio todo: El atentado del 15S de 2008, a 12 años de la tragedia

En el año 2008, se dice que alrededor de 30 mil personas se dieron cita en el festejo patrio.

Paola Mendoza / Grupo Marmor

Morelia, Mich., 15 de septiembre de 2020.- La noche del 15 de septiembre de 2008 en Michoacán todo cambio. Lo que suponía ser un festejo más, una noche de verbena y diversión se convirtió en el caos y la de desolación de cientos de familias, que en un abrir y cerrar de ojos vieron su vida cambiar.

Minutos antes de las 11 de la noche, el entonces gobernador, Leonel Godoy Rangel gritaba al unísono de cientos de michocanos — ¡Viva México! — cuando sin más, dos granadas de fragmentación cayeron en el Centro Histórico, una en la explanada de la Plaza Melchor Ocampo y otra más en el cruce la calle Andrés Quintana Roo y la Avenida Francisco I. Madero.

En aquel año, se dice que alrededor de 30 mil personas se dieron cita en el festejo patrio, los cuales al percatarse de las detonaciones corrieron en el caos absoluto; por su parte las autoridades en un primer momento pensaron que se trataba de una explosión accidental de cohetones o fuegos artificiales, para luego caer en cuenta de la masacre de la que habían sido testigos.

En el atentado tres personas murieron de forma inmediata, mientras que otros cinco heridos de gravedad perdieron en la vida en el traslado a los hospitales o en la camilla de los mismos; ocho muertos y 132 heridos es el saldo oficial de aquella masacre.

Este acto es considerado el primer atentando terrorista en la historia de Michoacán y México, el cual se presume fue perpetrado por grupos criminales asociados al narcotráfico, ya que en esos años la lucha contra las células delincuenciales era la bandera del gobierno del entonces panista y presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa.

Con cientos de víctimas y ningún imputado por el delito, así transcurre la historia del Michoacán del narco, una tierra de nadie donde la justicia parece no tocar el suelo, 12 años después los familiares y víctimas del atentado claman justicia ante un estado que no ha sido capaz de atender sus necesidades y mucho menos de garantizarles una vida digna.

Cabe señalar que autoridades civiles y militares en el Michoacán del 2008, tenían conocimiento de amenazas antes el atentado “El lunes 15 de septiembre estén atento porque va a haber un desastre el día del Grito”, se leía en por lo menos cinco amenazas hechas llegar al gobernador Godoy Rangel así como al Congreso del Estado, todas ellas ignoradas.

Así pues, un descuido y una decisión tomada a la ligera cambio la vida de miles, de un estado y de un país que nunca volverá a ser el mismo.

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