Leyenda de la Rodilla del Diablo, Uruapan

Uruapan, Michoacán, a 09 de julio de 2019.- Cuenta la leyenda que del manantial de donde nace el Cupatitzio dejó de brotar el agua y el sentido común dicta que los habitantes se conjuntaron para desazolvarlo y lograr así que el agua continuara con su brote casi eterno.

Esto seguramente fue aprovechado por los clérigos de la época, quienes andaban en campaña de evangelización y engalanaron el relato divulgando en un boletín oficial ostentándose como los salvadores del momento, aseverando que al convencer a la población de que se sumase a sus oraciones, con la fe lograron destapar la cloaca en la que se había convertido la piscina natural que todavía hoy forma ese manantial.

Alegaron que el mismísimo Chamuco, quien había interrumpido el flujo del manantial y que se ocultaba en el lugar, salió corriendo del sitio y en su alocada carrera se tropezó y dejó una de sus rodillas grabada en una piedra.

La piedra se muestra en el interior del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio (incluso en una ocasión hasta le pintaron una flechita), donde nace el río del mismo nombre, al brotar un manantial que se llama Rodilla del Diablo y que recibe la basura y las descargas de aguas negras que provienen de la Barranca de la Guerra.

Pero la realidad, tras ese bucólico relato es que el demonio nunca ha sido expulsado del parque, ya que periódicamente reaparece disfrazado de buenas intenciones.

El espacio fue declarado Parque Nacional en 1938 por un decreto presidencial del general Lázaro Cárdenas, para disfrute del pueblo. Se le llamó Licenciado Eduardo Ruíz en honor de que el parque ante era la Quinta Ruíz y luego fue administrado por la Comisión del Balsas. Desde por 1979, la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) transfirió la administración al municipio de Uruapan bajo la figura de un patronato.

Hasta 1996, un grupo de notables administraba a su arbitrio el parque y construyó el cargadero de pipas para vender agua y la granja de trucha. Pocas veces rendían cuentas y cuando Mary Dóddoli llegó a la Presidencia Municipal, disolvió el patronato. También en ese año un decreto presidencial ratificó la administración mediante un patronato, lo cual se publicó en el Diario Oficial de la Federación, donde se hizo oficial que se desincorporan del régimen de dominio público de la Federación la fracción del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio que había sido invadida en la década de 1960 y que formaban las colonias 28 de Octubre y Juan de Ayala.

Entonces el Ayuntamiento asumió la administración de lo que desde antes se denominaba como la caja chica del gobierno municipal y nadie hacía olas para hablar de hacer convenios con la Federación. En 1999 se instaló un patronato integrado por representantes de 32 organismos civiles y en el 2000 se creó la Conanp, que desde esa fecha ha querido, ayudada por algunas autoridades locales, asumir el control del lugar, pero se firmó un convenio con el Ayuntamiento, quien siguió a cargo de la administración.

La devastación del parque a consecuencia de incendios, caza, la instalación inmemorial de comerciantes, el saqueo de sus recursos, generó la necesidad de pedirle auxilio a la Conanp, por lo cual en el 2000 se firmó un convenio entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales por conducto de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y la asociación civil denominada Patronato del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio AC, “con el objeto de transferir a esta última la administración del Área Natural Protegida, con la categoría de Parque Nacional denominado Barranca del Cupatitzio, así como para llevar a cabo diversas acciones que apoyen la restauración, conservación, desarrollo y vigilancia del mismo”.

Para ese momento ya habían pasado por el parque por lo menos tres patronatos distintos, el último de los cuales fue disuelto por el ex presidente municipal panista, Antonio Rodríguez González.

La Conanp le hincó el diente al parque y se nombró a una directora que fue repudiada por sus acciones, Gloria Tavera, y a un subdirector, Rafael Soriano, actual director del área de montaña, quien lleva años realizando diversos aprovechamientos sin rendir cuentas.

Hace dos años la pasada administración municipal decretó las tantas veces anunciada municipalización del parque, pero el acuerdo finalmente no se firmó porque a grandes rasgos, el municipio tendría que hacerse cargo de todos los gastos y entregar los ingresos a la Federación.

El pasado viernes se autorizó al presidente municipal, Víctor Manríquez, firmar un convenio en las mismas condiciones, con lo cual el parque, a pesar de estar situado en el centro de Uruapan, volvió a quedar muy lejos de manos uruapenses y muy cerca de la presencia del Diablo.