Para el 2020 la depresión será la primera causa de discapacidad en el mundo: OMS

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Morelia, Michoacán, a 14 de abril de 2019.-Existe una epidemia de tristeza en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera en México y países similares.

No es casual que la depresión como trastorno crezca a la par que aumentan la desigualdad y la falta de oportunidades en el mundo, por eso los jóvenes son un sector tan vulnerable a la depresión y a la ansiedad. Si a ello sumamos la miseria  en la que nos sumerge la vida urbana, los gadgets cuyo influjo dañino sobre el cerebro está comprobado y los estilos de vida nocivos que nos alejan de la actividad física y de la buena alimentación, es predecible que estemos sumidos en la tristeza.

El problema es que para muchos la tristeza, una conducta típica en el ser humano, se está volviendo recurrente al punto de la insoportabilidad. Es eso lo que se ha dado en llamar depresión, un trastorno que ha sido vapuleado por décadas y sobre el cual pesan muchos prejuicios, pero que hoy es toda una epidemia.

En una investigación que tomó 10 años, y que fue recientemente publicada en la revista Nature, se compararon diversas investigaciones realizadas a más de 130 mil pacientes con trastorno depresivo mayor (TDM) y más de 340 mil controles.

Así que la depresión es un trastorno del cerebro, y no sólo una tristeza emocional pasajera. Pero este malestar psíquico es también influenciado por factores sociales, y al parecer son éstos los que han ocasionado que la depresión, como enfermedad, se esté volviendo una epidemia. Esto podría tener un impacto a largo plazo en los genes de las generaciones futuras.

Ante esto, debemos ser conscientes de que curar la depresión no depende de fármacos. Depende, esencialmente, de que nos despojemos de prejuicios sobre esta condición, de que no ocultemos nuestro estado psíquico y emocional y de que pidamos ayuda a tiempo.

Una vez hecho eso, lo siguiente es elaborar tratamientos alternativos y multidimensionales, que incluyan la autoexploración de la conciencia y la indagación de nuestro pasado y de nuestro presente para saber qué elementos externos están afectándonos psíquica y emocionalmente, así como la realización de prácticas que nos ayudan a entrar en equilibrio, como el yoga y la meditación.

Ecoosfera