Servidumbre vs Ciudadanía

Existe un fenómeno que nos es común en las sociedades de muchas naciones y que se agudiza, más aún, en los países latinoamericanos.


Jesús Ortega Martínez / Columnista de Grupo Marmor

Existe un fenómeno que nos es común en las sociedades de muchas naciones y que se agudiza, más aún, en los países latinoamericanos.

Me refiero a la indiferencia o el nulo interés de las personas por todo aquello que tiene que ver con los asuntos públicos y aquellos que se relacionan con la gestión gubernamental. Una buena parte de la población (mayoritaria en México) asume que la política es un tema que se encuentra reservado para una élite, pero que, además, es una actividad sucia, inmoral, indecente, y que constantemente abusa de la población. Esta percepción es real en parte, pero la política no solo es corrupción, sino que es esa actividad que resulta indispensable para resolver los grandes problemas sociales. Sin embargo, la percepción negativa sobre la política existe y por ello, no resulta extraño, que, según encuestas serias, una gran parte de la población es displicente y muy escéptica ante los asuntos de la política, pero más preocupante, es que, a un porcentaje mayoritario, le resulta indiferente vivir en una democracia o vivir en una dictadura.

Esto tiene que ver con múltiples factores, pero algunos que no hay que perder de vista, son la nula educación cívica que reciben los educandos en nuestros países y la tremenda situación de dependencia que viven las personas respecto al gobierno. Esta circunstancia ha sido aprovechada, especialmente en nuestro País, para que los gobernantes autoritarios privilegien políticas y programas gubernamentales que refuerzan dicha dependencia.

Esto es lo que sucede con el actual presidente de México, cuya acción de gobierno está concentrada en hacer de las personas, no individuos libres que saben ejercer sus derechos y obligaciones, sino seres encadenados a la ignorancia y a los designios de los gobernantes.

El presidente López Obrador ha hecho, con frecuencia, la analogía de que “las personas son como cachorritos a los que se tiene que cuidar, proteger, alimentar, y esa responsabilidad, dice López Obrador, corresponde al gobierno”. Lo peor de todo es que una buena parte de la población, ciertamente,  considera que si deben ser tratados como “cachorritos” y como personas dependientes del gobierno.

Con el gobierno de Morena se han ampliado los subsidios para amplios sectores de la población, pero dichos programas no están diseñados para aliviar la terrible desigualdad social, sino para aumentar la dependencia hacia el gobierno y para utilizar a las y los ciudadanos como mera clientela electoral.

Nosotros,  en VaXMéxico y en el PRD, estamos convencidos de que los gobiernos deben destinar una parte importante de los recursos presupuestales como subsidios a las familias más pobres y más necesitadas,  y por ello, deben mantenerse los subsidios a los adultos mayores que no cuentan con una pensión o para aquellos que teniéndola, es tan raquítica,  que no sirve ni siquiera para la sobrevivencia; lo mismo con las becas que son necesarias para que muchos jóvenes no abandonen sus estudios; o para madres solteras; pequeños y medianos productores agrícolas; las micro, pequeñas y medianas empresas que generan empleos y que para mantenerse requieren de alguna forma de apoyo que les permita no solo sobrevivir sino, incluso, crecer. De esta manera, estos y otros programas de asistencia social deben fortalecerse, pero que no deben ser utilizados, para convertir a las y los ciudadanos en siervos del gobierno.

Pero al mismo tiempo que se mantienen los programas sociales que resultan indispensables, hay que impulsar, desde una nueva mayoría en la cámara de diputados y desde varias gubernaturas, una estrategia gubernamental que aliente la inversión pública y privada, el crecimiento de la economía y que genere los millones de empleos nuevos que se requieren en nuestro país.

Esto último es lo que verdaderamente sirve para combatir la pobreza, pero además contribuye a terminar con la servidumbre a la que condiciona el gobierno los subsidios. Se requiere construcción de ciudadanía, la que es indispensable para desarrollar una democracia estable, permanente, igualitaria y una sociedad de bienestar para nuestro país.


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