Una mala higiene bucal podría provocar cáncer de hígado

México, 12 julio 2019.- La higiene bucal es muy importante para cuidar de los dientes y también para evitar enfermedades a largo plazo. Pero, ¿sabías que si no realizas una limpieza correcta puede provocar cáncer de hígado?

Sí, así como lo lees. De acuerdo a un estudio científico realizado por especialistas del Centro de Salud Pública de la Universidad de la Reina de Belfast, en Reino Unido, sostienen que tener una salud bucal deficiente aumentaba el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer en un 75%.

La mala higiene bucal es un factor de riesgo para afecciones a largo plazo, en este caso del Cáncer de hígado. Según estudios, hay relación significativa sumada si ha tenido como antecedentes enfermedades previas del hígado como hepatitis, cirrosis, entre otras.

En este caso al tener mala higiene contribuye a un aumento de bacterias productoras de toxinas y una de las funciones del hígado es un filtro que recoge y elimina toxinas. Puede tratarse de toxinas presentes de forma natural en los desechos producidos por nuestro organismo o de toxinas que ingerimos.

La mala higiene influye negativamente en nuestra salud, dado que impide que los elementos generales de la boca como dientes, encías y lengua, se mantengan sanos y en el tiempo disminuirá su función dando así el inicio de otras enfermedades sistémicas y complicaciones. La mala higiene bucal produce caries, enfermedad de encías, halitosis, entre otros.

¿Qué otros factores pueden influenciar en el padecimiento de cáncer de hígado?

Hay diversos factores asociados al sexo de la persona, enfermedades hepáticas, cirrosis, hígado graso, obesidad, diabetes, infecciones por parásitos, exceso de alcohol y tabaco entre otros. Estos son factores que teniendo controles periódicos preventivos y una vida saludable tendríamos una mejor calidad de vida y salud.

¿Cómo podemos prevenir el cáncer de hígado?

Con controles periódicos si la persona ha tenido Hepatitis.

Limitar el consumo de alcohol y anular el tabaco.

Dieta balanceada, ejercicio y peso saludable.

Buena hidratación.