Camila Sodi abrió una puerta que jamás imaginó cruzar: la de la escritura. Aunque desde niña encontraba refugio en el papel, nunca pensó que ese impulso se convertiría en un libro. Sin embargo, tras la muerte de su madre, la periodista Ernestina Sodi, la necesidad de entender su propio dolor la llevó de forma casi instintiva a tomar una pluma. “Fue tan repentino y visceral que lo primero que busqué fue papel”, recuerda.
Pero escribir no solo significó acompañar su duelo, sino conocerse desde un lugar nuevo. Camila reconoce que este proceso la confrontó con sus sombras y también con su fortaleza. “El camino de la autorrealización nunca termina”, reflexiona. “Caeremos mil veces, pero si logramos aprender y ser resilientes, entonces ahí está lo valioso”.
Acostumbrada a la actuación, a los sets y a la mirada externa, Camila descubrió en la literatura un espacio donde no había personajes que la protegieran. En “El pequeño libro sobre el duelo”, aparece desnuda en lo emocional: honesta, cruda y profundamente humana. “Es como si hablaras conmigo en confianza, con una copa de vino al lado”, describe. Y lejos de sentir miedo por exponerse, asegura que la escritura la liberó de expectativas y juicios.
El proyecto nació del dolor por el primer aniversario luctuoso de Ernestina Sodi, quien falleció a los 64 años por complicaciones cardíacas. Transformar esa pérdida en un acompañamiento para otros fue, para Camila, casi inevitable: “El dolor convertido en arte es tan antiguo como la humanidad”. Y con este libro encontró la forma de sostener a quienes atraviesan lo mismo que ella: “Todos amamos y, por lo tanto, todos vamos a perder. Eso nos une”.
Sobre si habrá otro libro, Camila no descarta nada. Con una risa ligera, confiesa: “No lo sé, fue tan inesperado que no puedo afirmarlo… pero tampoco me cierro”. Una puerta quedó abierta.





























