Marte ya no es eléctricamente muerto: confirmada actividad en su atmósfera

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Un equipo de científicos reportó por primera vez evidencia directa de descargas eléctricas en la atmósfera de Marte, detectadas por el rover Perseverance de NASA, en un hallazgo que redefine lo que sabíamos del clima del planeta rojo.

El fenómeno —descrito como “chispazos microscópicos” o descargas triboeléctricas— ocurre cuando partículas de polvo suspendido en tormentas o remolinos se frotan y generan electricidad. Hasta ahora, los investigadores han documentado al menos 55 eventos eléctricos durante los últimos dos años marcianos, muchos de ellos vinculados a tormentas de polvo.

Aunque estas descargas son muy débiles —no se parecen a los relámpagos terrestres, sino más bien a pequeñas chispas estáticas—, su detección tiene implicaciones profundas para nuestro entendimiento de Marte. Entre los efectos señalados por los científicos está la posibilidad de que esta actividad eléctrica haya alterado la química atmosférica del planeta y degradado señales orgánicas, lo que podría complicar la búsqueda de indicios de vida pasada.

Además, este descubrimiento tiene valor práctico de cara a futuras misiones tripuladas o robóticas: la electricidad estática y descargas eléctricas en la atmósfera marciana podrían afectar el funcionamiento de equipos o poner en riesgo la seguridad de astronautas.

Así, Marte se une a planetas como Tierra, Júpiter o Saturno como mundos con actividad eléctrica atmosférica comprobada —algo que hasta hace poco se consideraba improbable debido a su atmósfera delgada y polvorienta.

Este hallazgo abre una nueva ventana para analizar cómo funciona actualmente el clima marciano, cómo evolucionó con el tiempo y qué desafíos presenta para la exploración futura.