Con la llegada del domingo 30 de noviembre de 2025, se encenderá la primera vela de la corona de Adviento, marcando el inicio de la cuenta regresiva hacia la Navidad. Más allá de ser un simple adorno, la corona simboliza esperanza, reflexión y unión familiar durante las semanas previas a las fiestas.
La corona de Adviento, presente en muchas comunidades cristianas, consiste en un aro de ramas verdes que representa la vida y la esperanza, decorado con cuatro velas. Cada semana se enciende una luz, simbolizando cómo la luz va disipando las tinieblas hasta la llegada de Jesús. Algunas familias agregan una quinta vela blanca en el centro, que se prende en Navidad para celebrar el nacimiento del Niño Dios.
Tradicionalmente, tres de las velas son moradas y una es rosa, aunque los colores pueden variar según la costumbre. “Estos colores hacen alusión al tiempo litúrgico de Adviento, cuando los sacerdotes visten de morado, que simboliza penitencia y humildad de cara a la llegada de Jesús”, explica Desde la Fe. La primera vela encendida es morada, seguida por la segunda morada, la rosa en el tercer domingo (domingo de Gaudete o de la alegría) y la última morada en el cuarto domingo.
Hoy, la corona no solo conserva su significado religioso, sino que también es un elemento decorativo que acompaña a las familias en la espera consciente de la temporada navideña, invitando a detenerse y reflexionar en medio del ajetreo del fin de año.



















