Si tu auto es una herramienta de trabajo, puedes reducir el pago de impuestos deduciendo ciertos gastos ante el SAT. Para que esto sea posible, la Ley del Impuesto sobre la Renta establece que los gastos deben ser indispensables para tu actividad profesional y cumplir con ciertos requisitos.
Entre los principales requisitos están contar con comprobantes fiscales digitales (CFDI), realizar pagos por medios electrónicos como tarjetas, transferencias o cheques, y que los montos no superen los 2 mil pesos por gasto.
Algunos de los gastos deducibles incluyen:
Combustible: Para autos de gasolina o diésel se puede deducir hasta $200 diarios; para híbridos o eléctricos, hasta $285 por día, siempre solicitando la factura correspondiente.
Mantenimiento y servicios: Cambios de aceite, llantas, refacciones, afinación y balanceo.
Trámites: Tenencia, verificación y refrendo del vehículo.
Seguro de auto: Deducible si el auto se utiliza para actividades que generen ingresos, con factura electrónica válida.
Compra del vehículo: La adquisición puede deducirse como inversión, con un límite de $175,000 para autos convencionales y $250,000 para híbridos o eléctricos.
El SAT también recordó las fechas para la Declaración Anual 2025: personas morales del 1 de enero al 31 de marzo de 2026, y personas físicas hasta el 30 de abril de 2026. Cumplir con estos plazos es clave para aprovechar los beneficios fiscales de tus gastos de auto.



















