Recientes acusaciones del gobierno de Estados Unidos señalan que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mantiene presuntos vínculos con el crimen organizado y grupos del narcotráfico que operan en México, como el Cártel de Sinaloa y el grupo armado Tren de Aragua, asi como el grupo Los Zetas, según declaraciones de autoridades estadounidenses y el aumento a 50 millones de dólares en la recompensa ofrecida por información que conduzca a su detención.
La acusación forma parte de una investigación más amplia en la que también se ha señalado que Maduro y altos mandos venezolanos estarían ligados al Cartel de los Soles, organización que el Departamento de Estado de EE.UU. ha descrito como involucrada en el tráfico de cocaína hacia territorio norteamericano y considerada por Washington como una amenaza a la seguridad regional.
Sin embargo, desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no existe ninguna investigación oficial en el país sobre posibles nexos entre Maduro y el Cártel de Sinaloa, y pidió a las autoridades estadounidenses presentar evidencia que respalde sus afirmaciones.
En este contexto de tensiones geopolíticas y de seguridad internacional, las acusaciones han generado debate sobre la verdad de los presuntos vínculos, la respuesta de distintos gobiernos y la necesidad de evidencia verificable para sustentar tales señalamientos.


























