La tradición de los Reyes Magos forma parte de las celebraciones religiosas y culturales que se conmemoran cada 6 de enero en México y en otros países de tradición cristiana. Su origen se encuentra en un relato bíblico del Nuevo Testamento que menciona la visita de unos sabios provenientes de Oriente al recién nacido Jesús, aunque los detalles conocidos actualmente derivan en gran medida de interpretaciones posteriores.
La única referencia directa a los Reyes Magos en los textos bíblicos aparece en el Evangelio de Mateo. En este pasaje se narra que unos “magos” llegaron desde el Oriente guiados por una estrella, la cual interpretaron como señal del nacimiento del rey de los judíos. Según el relato, estos personajes acudieron primero a Jerusalén, donde consultaron al rey Herodes, y posteriormente se dirigieron a Belén para visitar al niño Jesús.
El texto bíblico no proporciona información precisa sobre la identidad, el número exacto ni el estatus social de estos visitantes. Tampoco los denomina reyes. El término utilizado, “magos”, proviene del griego magoi, palabra que en la antigüedad se empleaba para describir a sabios o sacerdotes asociados con el estudio de los astros, la astronomía y prácticas religiosas, particularmente en regiones de Persia y el Medio Oriente.
La idea de que fueron tres magos se consolidó con el paso del tiempo, principalmente por la mención de tres obsequios: oro, incienso y mirra. Sin embargo, el Evangelio de Mateo no indica cuántas personas realizaron la visita. En distintas tradiciones cristianas antiguas se llegó a considerar que podían haber sido dos, cuatro o incluso más.
Los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar tampoco aparecen en los textos bíblicos. Estas denominaciones comenzaron a difundirse varios siglos después, durante la Edad Media, a través de escritos religiosos, representaciones artísticas y relatos litúrgicos. Con el tiempo, estas figuras fueron presentadas como reyes, lo que reforzó su asociación con profecías del Antiguo Testamento que hablaban de gobernantes que rendirían homenaje al Mesías.
Durante la Edad Media y el Renacimiento, la representación de los Reyes Magos evolucionó aún más. En el arte y la iconografía cristiana se les asignaron diferentes edades y orígenes geográficos, lo que contribuyó a su simbolismo como representantes de diversos pueblos. Estas interpretaciones no responden a registros históricos contemporáneos a los hechos narrados, sino a desarrollos teológicos y culturales posteriores.
Además de los textos bíblicos, existen escritos apócrifos —documentos antiguos no incluidos en el canon oficial de la Biblia— que ofrecen relatos más detallados sobre los magos. No obstante, estos textos no son considerados fuentes históricas verificadas por las principales instituciones religiosas ni por la mayoría de los estudios académicos.
En la actualidad, el conocimiento sobre los Reyes Magos se basa principalmente en una combinación de un relato bíblico breve, interpretaciones religiosas posteriores y tradiciones culturales desarrolladas a lo largo de los siglos. No existen evidencias históricas independientes que confirmen con certeza su identidad, número o condición como reyes. A pesar de ello, su figura continúa presente en celebraciones como el Día de Reyes, que en México se mantiene como una tradición vigente tanto en el ámbito religioso como en el cultural.



















