Delcy Rodríguez afirma que Venezuela no está gobernada por “ningún agente extranjero” y responde a advertencias de Trump

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Caracas, Venezuela. La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que el país no está gobernado por “ningún agente extranjero” y rechazó advertencias emitidas por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre eventuales represalias si el Gobierno venezolano no acataba lineamientos planteados desde Washington. Las declaraciones fueron realizadas durante un acto público celebrado en Caracas, en un contexto de tensión política y diplomática entre ambos países.

Rodríguez sostuvo que las decisiones del Estado venezolano son tomadas por sus autoridades y que no existe control externo sobre el Gobierno. En ese marco, respondió a señalamientos atribuidos a Trump, quien habría advertido sobre posibles consecuencias políticas y económicas si Venezuela no aceptaba condiciones vinculadas a una transición institucional impulsada desde Estados Unidos. “Mi destino no lo decide sino Dios”, expresó la funcionaria durante su intervención, al referirse a las presiones internacionales.

Las declaraciones se producen en un escenario marcado por el endurecimiento del discurso entre Caracas y Washington, tras recientes acciones y pronunciamientos de autoridades estadounidenses sobre la situación interna venezolana. En semanas previas, Trump había señalado que su administración evaluaba medidas adicionales frente al Gobierno venezolano, en el marco de su política exterior hacia América Latina.

Durante su discurso, Rodríguez reiteró que el Ejecutivo mantiene el control de las instituciones del país y que continuará ejerciendo sus funciones conforme al marco constitucional vigente. También hizo referencia a movilizaciones registradas en distintas ciudades, las cuales, según indicó, responden a expresiones políticas de sectores afines al oficialismo. Asimismo, llamó a mantener la actividad productiva y administrativa del Estado.

Desde el Gobierno venezolano, voceros oficiales han insistido en que cualquier intento de injerencia extranjera es rechazado y que las decisiones sobre el futuro político del país corresponden exclusivamente a los venezolanos. En reiteradas oportunidades, las autoridades han señalado que las sanciones y presiones internacionales afectan la economía nacional y han solicitado su levantamiento.

Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos ha mantenido una postura crítica hacia la administración venezolana, argumentando preocupaciones relacionadas con la democracia, los derechos humanos y la institucionalidad. Sin embargo, hasta el momento no se han detallado oficialmente nuevas medidas concretas tras las advertencias mencionadas.

El intercambio de declaraciones refleja la continuidad de un conflicto diplomático que se ha prolongado durante varios años, con episodios de sanciones, negociaciones fallidas y pronunciamientos cruzados entre ambos gobiernos. Organismos internacionales y actores regionales siguen de cerca la evolución de la situación, aunque no se han anunciado instancias formales de diálogo recientes.

Hasta ahora, no se han confirmado encuentros bilaterales ni comunicados conjuntos que indiquen cambios inmediatos en la relación entre Venezuela y Estados Unidos. El escenario permanece abierto, a la espera de nuevas definiciones políticas y diplomáticas por parte de ambos países.