Las restricciones al uso de DeepSeek, un sistema de inteligencia artificial desarrollado en China, se han extendido en diversos países de Europa y Asia durante los últimos meses, en medio de debates oficiales sobre la protección de datos, la seguridad informática y el manejo de información sensible. Gobiernos y organismos reguladores han adoptado medidas que van desde prohibiciones parciales hasta investigaciones formales, principalmente en el ámbito del sector público.
Las decisiones se han concentrado en el uso institucional de la tecnología, especialmente en dependencias gubernamentales, parlamentos y entidades responsables de información clasificada. En varios casos, las autoridades han señalado la necesidad de evaluar los riesgos asociados al tratamiento de datos por sistemas desarrollados fuera de sus jurisdicciones.
En Asia, algunos gobiernos han optado por limitar o suspender el uso de DeepSeek mientras se revisa su cumplimiento con las leyes locales de protección de datos. Corea del Sur, por ejemplo, inició una evaluación regulatoria relacionada con la recolección y almacenamiento de información de los usuarios. En Taiwán, las autoridades prohibieron su utilización en organismos gubernamentales al considerar que podría representar un riesgo para la seguridad de la información estatal. Medidas similares fueron adoptadas en India, donde se instruyó a funcionarios públicos a evitar el uso de esta y otras plataformas de inteligencia artificial en tareas oficiales.
En Europa, las acciones han sido impulsadas tanto por gobiernos nacionales como por autoridades de protección de datos. Italia ordenó restricciones al acceso de la plataforma mientras se analizaban posibles incumplimientos en materia de privacidad. En Francia y los Países Bajos se iniciaron investigaciones para determinar cómo se recopilan y procesan los datos personales. Alemania solicitó a tiendas digitales retirar la aplicación de sus catálogos, argumentando preocupaciones relacionadas con el tratamiento de datos, y el Parlamento de Dinamarca aprobó una prohibición de uso en sus sistemas internos.
Uno de los puntos centrales del debate es la ubicación de los servidores y el marco legal bajo el cual opera la empresa desarrolladora de DeepSeek. Según información pública de la compañía, ciertos datos pueden almacenarse en servidores ubicados en China. Para algunos gobiernos, esto plantea interrogantes sobre el posible acceso de autoridades extranjeras a información sensible, especialmente en contextos donde las leyes nacionales de seguridad e inteligencia difieren de los estándares europeos o asiáticos.
Además de las prohibiciones formales, varios países han emitido recomendaciones internas para limitar el uso de herramientas de inteligencia artificial extranjeras en funciones oficiales, como la redacción de documentos, el análisis de datos internos o la gestión de comunicaciones gubernamentales. Estas medidas se enmarcan en una tendencia más amplia de revisión de tecnologías emergentes y su impacto en la seguridad nacional.
Hasta el momento, las restricciones continúan en evolución. Algunas autoridades han señalado que las medidas podrían modificarse en función de los resultados de las investigaciones en curso, mientras que otras evalúan la posibilidad de establecer regulaciones más amplias sobre inteligencia artificial, incluyendo requisitos de transparencia, almacenamiento local de datos y controles adicionales para sistemas considerados de alto riesgo.


















