Una imagen que muestra a un hombre sin bigote, vestido con un uniforme naranja de prisionero y con la identificación “D-0329”, ha circulado ampliamente en plataformas digitales en los últimos días. En distintas publicaciones, la fotografía ha sido atribuida al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y presentada como una supuesta prueba visual de su detención. La difusión del contenido ha generado cuestionamientos sobre su autenticidad y sobre el origen real de la imagen.
La fotografía comenzó a viralizarse en redes sociales y aplicaciones de mensajería, acompañada de mensajes que aseguraban que se trataba de una imagen real de Nicolás Maduro bajo custodia. El uso del traje naranja, comúnmente asociado con centros penitenciarios en Estados Unidos, así como la apariencia física del personaje retratado, contribuyeron a que el contenido fuera compartido como si correspondiera a un registro oficial.
Sin embargo, desde el inicio de su circulación, la imagen no fue difundida por ninguna autoridad gubernamental, dependencia judicial ni institución oficial. Tampoco apareció en comunicados, conferencias o materiales informativos emitidos por gobiernos, organismos internacionales o agencias de seguridad. Esta ausencia de respaldo institucional motivó a medios de comunicación y organizaciones especializadas a revisar su autenticidad.
Las verificaciones periodísticas coincidieron en que la fotografía no corresponde a una imagen real. De acuerdo con los análisis realizados, el contenido presenta características propias de imágenes creadas mediante inteligencia artificial. Entre los elementos identificados se encuentran inconsistencias visuales en los rasgos faciales, detalles imprecisos en el uniforme y la ausencia de información verificable sobre el lugar, la fecha o la autoridad responsable de la supuesta detención.
Asimismo, no existe registro oficial que confirme la existencia de un número de identificación penitenciaria “D-0329” vinculado a Nicolás Maduro. Las autoridades que suelen proporcionar información pública sobre procesos judiciales de alto perfil no han reconocido dicho código ni han validado la imagen como parte de algún expediente.
Especialistas en verificación digital señalaron que el contenido forma parte de una tendencia creciente en la que imágenes generadas artificialmente son difundidas en contextos de alta atención mediática. En estos casos, la inteligencia artificial permite producir representaciones realistas de personas públicas en escenarios ficticios, lo que dificulta distinguir entre material auténtico y fabricado.
De acuerdo con los análisis técnicos, la imagen carece de metadatos confiables que permitan rastrear su origen a una fuente institucional. Además, herramientas de detección de contenido generado por inteligencia artificial identificaron patrones comunes a imágenes creadas mediante sistemas automatizados, como irregularidades en la textura del rostro y en los elementos gráficos del entorno.
En el caso específico de la imagen del supuesto “reo D-0329”, también se detectó que versiones similares circularon previamente en distintos contextos, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de una creación digital reutilizada o adaptada para distintos escenarios informativos. Ninguna de estas versiones ha sido reconocida como auténtica por fuentes oficiales.
La circulación de este tipo de imágenes suele intensificarse cuando existe un vacío de información confirmada o cuando los acontecimientos relacionados con figuras públicas generan alto interés. En ese contexto, contenidos no verificados pueden difundirse rápidamente y ser interpretados como reales, especialmente cuando apelan a símbolos visuales ampliamente reconocidos.
Organismos dedicados al análisis de desinformación han advertido que el uso de inteligencia artificial para crear imágenes falsas representa un desafío creciente para los medios de comunicación y el público en general. Por ello, recomiendan contrastar cualquier material visual con fuentes oficiales y evitar compartir contenido cuya procedencia no pueda confirmarse.
Hasta el momento, no existe confirmación oficial que respalde que la imagen del supuesto “reo D-0329” sea una fotografía real de Nicolás Maduro. Las revisiones realizadas por medios de comunicación y especialistas en verificación coinciden en que se trata de una imagen generada con inteligencia artificial y sin valor documental.
Las autoridades no han emitido comunicados que validen la fotografía ni han reconocido su contenido como parte de información oficial. El caso subraya la importancia de la verificación de imágenes en entornos digitales y del uso responsable de la información en contextos de alta difusión mediática.



















