La soberanía de nuestro país no admite ambigüedades.
México ha sido históricamente una nación que defiende la paz, el diálogo y el derecho internacional.
Frente a lo que ocurre en Venezuela y a los recientes señalamientos externos hacia nuestro país, hago un llamado firme y respetuoso a la autodeterminación de los pueblos y al respeto de las normas que rigen la convivencia entre naciones.

Como decía Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz. Esa es la base del humanismo mexicano: cooperación sí, imposición no; diálogo siempre, injerencia nunca.
México es un país soberano, que cree en la justicia, la dignidad humana y la solución pacífica de los conflictos.
Esa seguirá siendo nuestra postura ante el mundo.
Como Humanista
michoacana y constructora de paz, respaldo plenamente las palabras de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo: México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia; el continente americano pertenece a los pueblos que lo conforman.
Desde Michoacán y como Senadora, lo digo con claridad: México no se subordina, México dialoga. México no impone, México construye paz.



















