El universo de Pinocho vuelve a expandirse. En marzo llegará a los cines una nueva adaptación cinematográfica del famoso muñeco de madera, esta vez desde Rusia, sumándose a una larga lista de reinterpretaciones recientes que incluyen las versiones de Disney y la premiada película de Guillermo del Toro.
Lejos del tono oscuro y existencial que propuso Del Toro —ganadora del Oscar a Mejor Animación— o del live action protagonizado por Tom Hanks que pasó casi inadvertido, esta producción promete un regreso más fiel al espíritu del relato original escrito por Carlo Collodi a mediados del siglo XIX. Con esta, ya serán cuatro las películas inspiradas en Pinocho estrenadas en apenas seis años.
La dirección está a cargo del cineasta ucraniano Igor Voloshin, reconocido por su paso por festivales internacionales como Ámsterdam y Sochi, y por trabajos como el documental Suki y el largometraje Nirvana. Voloshin ya había llegado a salas con su particular versión de El mago de Oz y actualmente se encuentra desarrollando una secuela de ese proyecto.
La película, titulada originalmente Buratino, cuenta con Aleksandr Yatsenko —actor destacado del cine ruso— en el papel de Papa Carlo, el creador del muñeco. La historia sigue a Pinocho en un viaje de autodescubrimiento en el que, acompañado por sus amigos, deberá enfrentar engaños y desafíos para demostrar su verdadero valor, entendiendo que la auténtica magia surge de aceptarse a uno mismo y creer en los demás.
Este no es el primer acercamiento ruso al personaje. En los años 70 se estrenó Las aventuras de Buratino, basada en La llave de oro, una obra de Aleséi Tolstói que reinterpretaba libremente el texto de Collodi. En esa versión, el títere se proponía liberar a los niños de un teatro dominado por el titiritero Karabas Barabas, guiado por un misterioso secreto revelado por una tortuga.
Incluso antes, en 1959, Rusia ya había presentado su propio Pinocho animado, casi veinte años después del clásico de Disney. Disponible hoy en plataformas abiertas, ese film confirma que la fascinación por el personaje ha cruzado generaciones y fronteras, demostrando que el cuento aún tiene mucho por contar.



















