Beber un vaso de agua antes de disfrutar tu café no es solo tradición: es un truco que mejora el sabor y cuida tu organismo. Esta práctica, común en países como Italia y Turquía desde los años 20, prepara el paladar para percibir mejor los aromas y matices del café, especialmente los de origen o de especialidad.
Mauro Illiano, catador profesional, explica que el agua limpia la boca y elimina sabores residuales, permitiendo una degustación más pura. Además, ayuda a mantener la hidratación, protege los dientes de los taninos del café y evita la sensación de cansancio que a veces sigue a la bebida.
Después del café, un sorbo de agua también neutraliza la intensidad del sabor, haciendo la experiencia más agradable y cuidando tu salud oral. Así, este sencillo hábito combina placer y bienestar, convirtiéndose en un paso clave para los amantes del café.



















