El agua de avena se ha convertido en un aliado natural para cuidar la piel, especialmente ante estrés, contaminación y cambios de temperatura. Sus compuestos antiinflamatorios y antioxidantes ayudan a reducir enrojecimiento, picor y ardor, siendo ideal para pieles sensibles o después del sol.
Además, sus beta-glucanos y lípidos naturales hidratan, mejoran la elasticidad y refuerzan la barrera cutánea, mientras que las saponinas limpian sin resecar. Es útil incluso para pieles grasas o con acné, regulando el sebo y el pH, logrando un rostro más uniforme.
Para usarlo, solo hay que triturar o remojar avena, colar el líquido y aplicarlo sobre la piel limpia con algodón o atomizador. No es necesario enjuagar si se aplica por la noche, permitiendo que sus propiedades se absorban mejor.
Agua de avena: calma, hidrata y protege, un remedio natural fácil de incorporar a tu rutina diaria.



















