Una auditoría de la Secretaría Anticorrupción y de Buen Gobierno detectó la desaparición de al menos 22 toneladas de mango que se encontraban bajo resguardo de la Secretaría de Marina (Semar) en Chiapas, lo que derivó en un señalamiento por posibles irregularidades en el manejo de recursos durante la construcción del Tren Interoceánico.
De acuerdo con el reporte, los hechos ocurrieron en mayo, cuando personal de la Marina tenía a su cargo la vigilancia del acceso al Polo de Desarrollo Tapachula II. En ese contexto, una mujer identificada como Brenda Meza, quien se presentó como presunta servidora pública del Bienestar, ingresó al lugar argumentando contar con autorización para retirar varias cajas de mango.
El documento de auditoría detalla que fueron sustraídas mil rejas del fruto, con un peso aproximado de 22 kilogramos cada una. Tras esta extracción, únicamente quedó un remanente de poco más de una tonelada de mango de tercera calidad, el cual fue comercializado posteriormente.
Según el informe denominado Captación de Ingresos por ventas de bienes del corredor interoceánico del Istmo, el producto restante se vendió a un precio de 6.5 pesos por kilogramo, cifra que coincide con los ingresos reportados durante la revisión. Sin embargo, la diferencia entre el volumen original y lo comercializado arrojó una pérdida estimada en 143 mil pesos.
La Secretaría Anticorrupción concluyó que esta situación representa un presunto daño patrimonial y atribuyó el caso a un control deficiente en la captación de ingresos propios por parte de la Secretaría de Marina, al no existir mecanismos adecuados para supervisar el destino de los bienes naturales que le fueron asignados.
El señalamiento abre la puerta a posibles responsabilidades administrativas derivadas del manejo de recursos vinculados a uno de los proyectos estratégicos del corredor interoceánico.


















