Karina / Grupo Marmor
A pesar de los cambios tecnológicos y sociales, diversas costumbres continúan vigentes en la vida cotidiana de las personas. Estas prácticas, transmitidas de generación en generación, forman parte de la identidad cultural y social de las comunidades y siguen presentes en distintos contextos del mundo.
Especialistas en ciencias sociales coinciden en que las costumbres cumplen una función clave en la cohesión social. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las tradiciones y hábitos compartidos fortalecen el sentido de pertenencia y permiten la transmisión de valores, conocimientos y normas sociales.
Entre las costumbres que se mantienen destacan las celebraciones familiares, los rituales religiosos, la preparación de platillos tradicionales y los saludos formales en determinados entornos. En México, por ejemplo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que prácticas como las fiestas patronales, el Día de Muertos o las reuniones familiares dominicales continúan siendo espacios de convivencia y preservación cultural.
Asimismo, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que una parte importante de la población mantiene hábitos cotidianos heredados, como la compra en mercados locales, el consumo de alimentos tradicionales y la participación en festividades comunitarias, incluso en zonas urbanas.
Para la socióloga Lourdes Arizpe, investigadora emérita de la UNAM, la permanencia de estas costumbres no implica rechazo al cambio, sino una adaptación que permite integrar lo nuevo sin perder referentes culturales fundamentales.
Aunque la sociedad evoluciona constantemente, las costumbres que se mantienen a lo largo del tiempo continúan siendo un elemento central para comprender la historia, la identidad y la forma de convivencia de las comunidades en el presente.



















