Karina / Grupo Marmor
La melatonina es una hormona ampliamente utilizada como suplemento para mejorar el sueño. Su consumo ha crecido en los últimos años, lo que ha generado dudas sobre sus posibles efectos en la salud cardiovascular. Especialistas y organismos médicos han evaluado la evidencia disponible para determinar si representa algún riesgo para el corazón.
La melatonina es producida de forma natural por la glándula pineal y regula el ciclo sueño-vigilia. De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), su uso a corto plazo suele considerarse seguro en adultos sanos cuando se consume en dosis adecuadas.
Respecto a la salud del corazón, la Asociación Americana del Corazón (AHA) señala que no existe evidencia concluyente que relacione la melatonina con daños directos al sistema cardiovascular. Algunos estudios, publicados en revistas como Journal of Pineal Research, incluso han analizado su posible papel antioxidante y su influencia en la regulación de la presión arterial durante el descanso nocturno, aunque estos efectos aún están en investigación.
No obstante, expertos advierten que la melatonina puede interactuar con ciertos medicamentos cardiovasculares, como anticoagulantes o fármacos para la presión arterial. La Clínica Mayo indica que en algunas personas puede provocar efectos secundarios leves, como mareos, somnolencia diurna o cambios en la presión arterial, por lo que recomienda consultar a un profesional de la salud antes de iniciar su consumo, especialmente en pacientes con enfermedades cardíacas.
En términos generales, la evidencia científica disponible no indica que la melatonina sea dañina para el corazón en la población general. Sin embargo, su uso debe ser informado y supervisado en personas con padecimientos cardiovasculares o que toman medicamentos de forma regular.



















