Legisladores del PRI y del PAN intensifican su contraataque contra la reforma electoral que la presidencia de Claudia Sheinbaum busca presentar al Congreso, calificándola como una “Ley Maduro” y advirtiendo que representa un riesgo para la democracia mexicana.
El coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, reiteró que, a su juicio, la iniciativa no responde a una mejora del sistema electoral, sino a una estrategia para garantizar el control total de las elecciones ante una eventual pérdida de respaldo popular por parte de Morena. “Para nosotros esta no es una reforma electoral, es la Ley Maduro que el gobierno quiere instaurar en México”, señaló el senador.
Anaya sostuvo que el bloque oficialista ha ejecutado una agenda que, según él, busca concentrar el poder político: “El primer paso fue cómo se quedaron con la mayoría en el Senado; después fueron por el Poder Judicial y por los contrapesos. Hoy, lo único que les falta es el Instituto Nacional Electoral”, afirmó.
Por su parte, el dirigente del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, coincidió en que la reforma representa un riesgo para el equilibrio democrático. Moreno acusó a Morena de intentar subordinar al INE y otros órganos electorales al poder político, en lugar de responder a demandas ciudadanas o elevar la calidad técnica del sistema electoral.
En una entrevista con medios, Moreno calificó la propuesta como una iniciativa que busca destruir al INE, debilitar a los órganos encargados de sancionar y calificar elecciones y, en última instancia, afectar a los partidos políticos, comparando en su lenguaje el plan con reformas promovidas en otros países para centralizar el poder en el Ejecutivo.
Las críticas surgen en un contexto de debate cada vez más polarizado sobre los cambios planteados al sistema electoral mexicano, que han encendido alertas entre diversos actores políticos y organizaciones civiles sobre la autonomía e imparcialidad de las instituciones que regulan las elecciones.


















