Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Pública en México reveló que más de 1.3 millones de niñas y niños de entre 1 y 4 años presentan niveles elevados de plomo en sangre, un metal altamente tóxico que puede dañar el desarrollo cerebral y físico de los menores. Si se consideran todos los niños de 1 a 14 años, el número de afectados supera los 3 millones en el país.
La investigación identifica como principal fuente de exposición el uso de vajillas y utensilios de barro vidriados con plomo, una práctica tradicional en muchos hogares y comunidades, especialmente en zonas rurales e indígenas con mayores índices de pobreza y desnutrición.
Los especialistas advierten que, aunque existen esfuerzos para capacitar artesanos y reducir este riesgo desde hace décadas, el problema persiste y representa un serio desafío de salud pública y justicia ambiental en México.



















