La Selección Mexicana afronta el Mundial de la FIFA 2026 con un contexto histórico: será anfitriona por tercera ocasión, ahora en una edición inédita de 48 selecciones y organizada de manera conjunta con Estados Unidos y Canadá. Al tener su clasificación asegurada por ser país sede, el “Tri” ha centrado su preparación en procesos de renovación, partidos amistosos de alto nivel y una planeación deportiva de largo plazo que le permita llegar en condiciones competitivas al torneo.
La Federación Mexicana de Futbol ha señalado que el principal objetivo es conformar una selección sólida, con una base de jugadores jóvenes combinada con futbolistas de experiencia internacional. En este camino, los partidos de preparación, la participación en torneos oficiales de la Concacaf y la exportación de jugadores a ligas europeas se consideran factores clave para elevar el nivel competitivo del equipo nacional.
El Mundial 2026 representa también una oportunidad única para que la Selección Mexicana recupere protagonismo ante su afición, especialmente en las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Más allá del impacto deportivo, la presencia del “Tri” en casa simboliza identidad, expectativa y presión, con la meta de superar actuaciones pasadas y dejar una huella significativa en la historia del futbol mexicano.


















