Ciudad de México, 20 de enero de 2026 — Las autoridades sanitarias mexicanas anunciaron un refuerzo en la campaña de vacunación contra el sarampión, motivado por un repunte de casos confirmados de la enfermedad en varias entidades del país. El aumento en los contagios ha encendido las alertas en el sector salud, que busca evitar la propagación de este virus altamente contagioso.
Durante una conferencia de prensa, el titular de la Secretaría de Salud detalló que la estrategia incluye ajustes al calendario tradicional de inmunización para proteger a los sectores más vulnerables. Entre las medidas destaca la aplicación de una “dosis cero” a niñas y niños de 6 a 11 meses de edad, un grupo que normalmente recibe su primera vacuna hasta el año de vida, con el fin de cerrar una ventana de susceptibilidad mientras persiste el brote activo.
Además de los lactantes, se han definido grupos prioritarios que deben ponerse al día con la vacuna, entre ellos niños rezagados de 2 a 9 años, personal de salud y educativo, y jornaleros agrícolas, dada su alta movilidad y contacto con diversas comunidades. También se refuerzan las dosis de recuperación para personas que no habían sido vacunadas previamente.
La Secretaría de Salud ha informado que se han aplicado más de 11.8 millones de dosis de vacuna contra el sarampión durante 2025 y lo que va de 2026, tanto dentro de los esquemas regulares como en campañas de respuesta rápida ante los brotes. Se hace especial énfasis en aumentar la cobertura de vacunación a niveles superiores al 95%, umbral recomendado para interrumpir la transmisión del virus.
Expertos señalan que gran parte de los contagios se han registrado en personas sin antecedentes de vacunación o con esquemas incompletos, lo que ha contribuido a la intensidad del brote. Este fenómeno se ha observado también en otras regiones de las Américas, donde la enfermedad ha experimentado un resurgimiento tras años de bajas tasas de inmunización.
La Secretaría de Salud reitera la importancia de acudir a los centros de vacunación, completar los esquemas de inmunización y mantener medidas básicas de higiene, como uso de cubrebocas y evitar aglomeraciones si se presentan síntomas respiratorios, para frenar la transmisión del sarampión.



















