Los meteorólogos señalan que los dos tercios orientales del país están amenazados por una tormenta invernal que podría rivalizar con los daños de un gran huracán y que tiene parte de su origen en un Ártico que se calienta por el cambio climático. Advierten que el frío extremo probablemente se prolongue durante el resto de enero y comienzos de febrero, de modo que la nieve y el hielo acumulados tardarán en derretirse.
Los pronósticos sitúan el inicio del temporal el viernes, con un alcance desde Nuevo México hasta Nueva Inglaterra y por todo el sur profundo. Unas 230 millones de personas afrontarán -7ºC o menos y alrededor de 150 millones sufrirán nieve e hielo, con muchos estadounidenses padeciendo ambos fenómenos, según el Servicio Meteorológico Nacional.

















