El 23 de enero de 1984, Michael Jackson lanzó “Thriller”, el séptimo y último sencillo de su legendario sexto álbum homónimo. Aunque el disco ya había redefinido la industria musical, este tema terminó de sellar su estatus como un fenómeno cultural sin precedentes.
Compuesta por Rod Temperton y producida por el maestro Quincy Jones, “Thriller” combinó funk, pop y elementos de terror de una manera completamente innovadora para la época. Pero si la canción ya era impactante, el videoclip lo cambió todo.
Dirigido por John Landis, el video de Thriller duraba casi 14 minutos, mucho más que la canción en sí, y se presentó como un cortometraje cinematográfico. Zombies, coreografías icónicas y una narrativa clara rompieron con el formato tradicional de los videos musicales, elevándolos a una nueva categoría artística.
El impacto fue inmediato: el videoclip se convirtió en un evento televisivo, impulsó las ventas del álbum —que terminaría siendo el más vendido de la historia— y transformó a MTV en una plataforma global. Más allá del éxito comercial, Thriller redefinió cómo se consumía la música: ya no solo se escuchaba, también se veía.
Cuatro décadas después, Thriller sigue siendo una referencia obligada en la cultura pop, demostrando que cuando música, imagen y visión creativa se alinean, el resultado puede ser eterno.



















