A pocos días de asumir la presidencia de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez aseguró que Estados Unidos lanzó amenazas directas contra ella y su hermano, Jorge Rodríguez. Según su versión, recibieron un ultimátum extremo: tenían 15 minutos para responder o serían asesinados.
La mandataria afirmó que las advertencias comenzaron de inmediato tras la detención de Maduro y que incluso les informaron falsamente que el exmandatario había sido ejecutado. Ante ese escenario, dijo, asumieron que podían “correr la misma suerte”, pero decidieron actuar con cautela para evitar un colapso interno.
Rodríguez también denunció que Washington cruzó una línea inédita al bombardear Caracas, una acción que calificó como criminal y desproporcionada, al tratarse —dijo— de una confrontación entre una potencia nuclear y un país sudamericano. Pese a ello, sostuvo que su gobierno mantiene como prioridad preservar la paz y lograr la liberación de personas que considera retenidas injustamente.
Sin embargo, esta versión contrasta con información publicada por The Guardian, que reporta contactos previos entre los hermanos Rodríguez y el gobierno estadounidense antes de la caída de Maduro. Según el diario, hubo negociaciones indirectas desde el otoño pasado, con mediación de Qatar, en las que Delcy habría ofrecido cooperación dependiendo del desenlace político.
El medio británico señala que estas conversaciones se intensificaron en diciembre y que altos funcionarios de Estados Unidos llegaron a ver a los Rodríguez como una opción menos riesgosa para evitar un vacío de poder tras la salida de Maduro.



















