El yen japonés sorprendió a los mercados con su mayor avance diario desde agosto, impulsado por la especulación de que las autoridades estarían listas para intervenir y frenar la debilidad de la moneda.
Durante la sesión estadounidense, el yen llegó a apreciarse hasta 1.75%, cotizando alrededor de 155.63 unidades por dólar, su nivel más alto en lo que va del año. El movimiento revirtió una tendencia de caída constante que lo había llevado cerca de niveles críticos vistos en 2024, cuando Japón salió a comprar yenes.
La señal que detonó el salto fue un reporte de operadores que indicaron que la Reserva Federal de Nueva York contactó a instituciones financieras para preguntar sobre el tipo de cambio del yen. En Wall Street, esto fue interpretado como un posible paso previo para coordinar apoyo a una intervención japonesa en el mercado cambiario.
Funcionarios japoneses ya habían lanzado advertencias a los especuladores tras la reciente depreciación de la moneda. Históricamente, este tipo de mensajes y revisiones de tasas suelen anticipar acciones directas cuando la volatilidad se intensifica y las declaraciones no son suficientes.
El nerviosismo en torno al yen también se da en un contexto de turbulencia en el mercado de bonos japonés, con rendimientos de largo plazo en máximos y preocupaciones por inflación y mayor gasto público, factores que han presionado aún más a la divisa.



















