El virus Nipah es una enfermedad zoonótica poco frecuente pero grave, identificada por primera vez en 1999, que puede causar infecciones respiratorias y neurológicas severas, con una tasa de letalidad elevada, de acuerdo con organismos internacionales de salud.
El virus Nipah (NiV) pertenece a la familia Paramyxoviridae y se transmite principalmente de animales a humanos, así como entre personas en ciertos contextos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica a los murciélagos frugívoros del género Pteropus como su reservorio natural. La infección puede ocurrir por contacto directo con animales infectados, como cerdos, o por el consumo de alimentos contaminados, como frutas o savia de palma cruda.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, vómito y dolor de garganta. En casos más graves, la infección puede evolucionar rápidamente hacia encefalitis, causando mareos, alteraciones del estado de conciencia, convulsiones y, en algunos pacientes, insuficiencia respiratoria. El periodo de incubación suele variar entre 4 y 14 días, aunque se han documentado casos con incubaciones más prolongadas.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la tasa de mortalidad del virus Nipah se sitúa entre el 40 % y el 75 %, dependiendo del brote y del acceso a atención médica. Actualmente, no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna aprobada para uso humano, por lo que la atención se centra en el manejo de los síntomas y el soporte intensivo.
Las autoridades sanitarias internacionales subrayan la importancia de la vigilancia epidemiológica, la higiene alimentaria y el control de infecciones en hospitales para reducir el riesgo de transmisión.


















