La ludopatía es un trastorno de adicción al juego que provoca la necesidad compulsiva de apostar, aun cuando esto genera consecuencias negativas en la vida personal, familiar, escolar o económica. A diferencia del juego ocasional, la ludopatía implica pérdida de control, ansiedad si no se juega y la urgencia de “recuperar” lo perdido.
En los últimos años, este problema ha crecido entre jóvenes, impulsado por el fácil acceso a plataformas de apuestas en línea, casinos virtuales y apps de pronósticos deportivos. La publicidad constante en redes sociales, influencers normalizando las apuestas y la posibilidad de jugar desde el celular, a cualquier hora, han convertido al juego en una actividad cotidiana para muchos adolescentes y adultos jóvenes.
Especialistas advierten que el riesgo aumenta porque el entorno digital disfraza el dinero real, acelera las apuestas y refuerza la ilusión de control y de ganancias rápidas, lo que puede derivar en endeudamiento, bajo rendimiento escolar, aislamiento social y problemas emocionales.
Señales de alerta de un posible problema de ludopatía
- Apostar cada vez más dinero o más tiempo para sentir emoción.
- Mentir sobre cuánto se apuesta o esconder la actividad.
- Intentar dejar de jugar y no poder hacerlo.
- Apostar para escapar del estrés, la ansiedad o el enojo.
- Endeudarse, pedir dinero o vender pertenencias para seguir jugando.
- Descuidar estudios, trabajo o relaciones personales.
- Irritabilidad o ansiedad cuando no se puede apostar.
La detección temprana y el diálogo abierto son clave. La ludopatía sí tiene tratamiento, y buscar ayuda profesional puede evitar consecuencias graves a largo plazo.



















