Javier Velázquez/Grupo Marmor
Habitantes de comunidades rurales de Villa Madero y la región de Tzitzio, Michoacán, denunciaron amenazas directas, asesinatos, desplazamiento forzado y destrucción ambiental presuntamente cometidos por integrantes de la delincuencia organizada, a pesar de las reiteradas denuncias, las autoridades estatales no han brindado atención ni protección a las víctimas.
Francisco Gómez Cortés, ambientalista y originario de una comunidad de Villa Madero, relató que ha sido amenazado por defender el bosque y realizar actividades productivas en una propiedad familiar; indicó que le han prohibido ingresar a su propio predio, bajo amenaza de muerte, lo que pone en riesgo el sustento de su familia.
Por su parte, Camilo Reséndiz Reséndiz, habitante de la comunidad Las Galleras, denunció el asesinato de su hijo y su nuera en octubre pasado. La violencia en la región ha provocado el desplazamiento de numerosas familias. Reséndiz Reséndiz señaló que la gente ha sido corrida de sus comunidades y los montes están siendo talados, mientras que laboratorios clandestinos operan en la zona.
La tala clandestina, la operación de presuntos laboratorios y el control territorial ejercido por grupos criminales han generado una crisis humanitaria y ambiental en la región.
Las comunidades afectadas aseguran no contar con garantías mínimas de seguridad para trabajar, habitar o incluso denunciar.
Los afectados hicieron un llamado a las autoridades estatales y a la fiscalía correspondiente para que se investiguen los hechos, se brinde protección a las víctimas y se atienda la situación de violencia e impunidad que persiste en la zona.



















