Aunque para millones siempre fue el “payasito de la tele”, Cepillín tuvo un origen muy distinto al mundo del espectáculo. Ricardo González Gutiérrez, nacido en Monterrey en 1946, estudió Odontología para cumplir el deseo de sus padres, sin imaginar que esa decisión lo llevaría a convertirse en un ícono infantil de la televisión mexicana. Este año habría cumplido 80 años.
Durante su etapa universitaria, mientras participaba en campañas de higiene dental, decidió maquillarse como payaso para tranquilizar a los niños. La idea funcionó tan bien que sus cápsulas comenzaron a transmitirse en Canal 12 de Monterrey, donde su personaje ganó popularidad y pronto obtuvo su propio programa infantil.
En 1977 llegó a la Ciudad de México en busca de proyección nacional. Tras un inicio complicado en Televisa, su trabajo llegó a manos de Emilio Azcárraga Milmo, quien apostó por él. Así nació “El Show de Cepillín”, que lo catapultó al éxito en México y América Latina.
Paralelo a la televisión, grabó discos con canciones que se volvieron clásicos, como “La feria de Cepillín” y “Tomás”, además de crear el Circo de Cepillín, con el que recorrió el país durante décadas junto a sus hijos.
A pesar del éxito, Cepillín siempre aseguró que no acumuló grandes fortunas y que prefirió ayudar a su familia. Los problemas de salud marcaron sus últimos años y falleció el 8 de marzo de 2021, dejando un legado que sigue presente cada vez que suenan Las Mañanitas en una fiesta infantil.



















