Compañeros de los 10 mineros privados de la libertad el pasado 23 de enero en Concordia contradijeron la versión difundida por autoridades federales sobre una presunta “confusión” entre grupos del crimen organizado. Aseguran que los trabajadores habían recibido amenazas previas para abandonar la mina y que la empresa Silver Vizsla fue notificada sin que, afirman, se tomaran medidas.
De acuerdo con el testimonio difundido por el periodista Juan Carlos Zúñiga, los mineros fueron advertidos desde hace más de un año por integrantes del crimen organizado para que dejaran de operar. Según el relato, no hubo intento de extorsión, sino presión directa para que abandonaran el sitio. Incluso, señalaron que les pidieron cambiar el color de sus chalecos de naranja a amarillo para poder identificarlos cuando trabajaban en campo.
Familiares y compañeros sostienen que los trabajadores no fueron confundidos con integrantes de ningún grupo criminal, ya que fueron sustraídos directamente del inmueble donde se hospedaban, en el fraccionamiento La Clementina, el cual era rentado por la empresa para alojar al personal. Indican que un comando armado ingresó al campamento y los sacó por la fuerza mientras descansaban tras su jornada laboral.
El pasado 3 de febrero fue localizada una fosa clandestina en la comunidad de El Verde. La Fiscalía General de la República confirmó que cinco de los cuerpos hallados corresponden a los mineros desaparecidos, mientras continúan las labores de identificación. Hasta ahora, las autoridades federales han informado la detención de cuatro personas, quienes habrían declarado que se trató de una confusión, aunque no se han dado mayores detalles sobre esa versión.


















