A partir de febrero de 2026, la CURP con datos biométricos entra en una etapa clave dentro de su proceso de implementación en México. Esta nueva versión del documento incorpora fotografía y huellas dactilares como parte del Registro Nacional de Población, con el objetivo de fortalecer la identidad oficial y simplificar trámites en todo el país.
El decreto que dio origen a esta actualización fue publicado en julio de 2025 y estableció diversos plazos dirigidos principalmente a las autoridades. Entre ellos, la creación de una Plataforma Única de Identidad y la adecuación de trámites en dependencias públicas y privadas para aceptar la CURP biométrica como identificación oficial obligatoria en el territorio nacional.
Aunque el documento será de aceptación universal, la integración de los datos biométricos de la ciudadanía se realiza bajo consentimiento. Esto puede ocurrir mediante la transferencia de información que ya posean otras instituciones, con autorización del titular, o mediante la asistencia voluntaria a módulos habilitados por la Secretaría de Gobernación.
Es importante destacar que los plazos establecidos en la ley están dirigidos a las instituciones y no fijan una fecha límite para que los ciudadanos realicen el trámite. No obstante, conforme las dependencias adopten el nuevo sistema, la CURP biométrica será cada vez más solicitada en gestiones oficiales.
En caso de incumplimiento, las sanciones contempladas en la normativa aplican a autoridades y particulares que no acaten las obligaciones relacionadas con la validación y uso del documento. Las multas pueden ir de 10 mil a 20 mil veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que representa montos superiores al millón de pesos.














