Lo que comenzó como una relación juvenil en las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la década de 1980, terminó convirtiéndose, más de 30 años después, en una historia de reencuentro y matrimonio en la etapa más alta de la vida pública del país.
Ambos se conocieron cuando estudiaban Física. Compartían inquietudes académicas y una visión crítica del entorno social. Sin embargo, sus caminos se bifurcaron al concluir la universidad. Tarriba partió al extranjero para continuar su formación académica, mientras Sheinbaum se enfocó en la investigación científica y posteriormente en la vida política.
Caminos distintos, destinos paralelos
Jesús María Tarriba realizó estudios de posgrado en la Universidad de California en Irvine, donde obtuvo el doctorado en Ciencias Físicas. Más adelante se estableció en España y desarrolló una carrera en el sector financiero dentro del Banco Santander, donde ocupó cargos directivos en el área de gestión de riesgos.
Por su parte, Claudia Sheinbaum consolidó su trayectoria científica en la UNAM, participó en investigaciones sobre cambio climático y dio el salto a la política al integrarse al proyecto de Andrés Manuel López Obrador en el entonces Distrito Federal. Con el paso de los años se convirtió en jefa delegacional, jefa de Gobierno de la Ciudad de México y, finalmente, en la primera mujer presidenta del país.
Durante ese tiempo, ambos formaron familias y construyeron proyectos personales separados. La vida parecía haberlos llevado por rutas definitivas.
El reencuentro que lo cambió todo
Pero el amor que surgió en la juventud no desapareció. En 2016, después de más de tres décadas sin estar juntos, un mensaje a través de redes sociales marcó el inicio del reencuentro. Ambos ya habían cerrado ciclos personales y estaban divorciados.
Tarriba viajó a México y volvieron a verse. La conexión fue inmediata. Aquella relación universitaria, interrumpida por los proyectos de vida, encontró una segunda oportunidad en la madurez. Esta vez, con historias construidas y metas alcanzadas.
El 17 de noviembre de 2023 sellaron su historia con una ceremonia íntima. Un año después, se convirtieron en la pareja presidencial, demostrando que algunas historias de amor pueden atravesar décadas, continentes y cambios de vida sin perder su esencia.
Así, el romance que nació entre libros y aulas en los años ochenta terminó escribiendo un capítulo en la historia política contemporánea de México.

















