Cada 15 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el Cáncer Infantil, una fecha clave para visibilizar una enfermedad que, aunque poco frecuente, sigue siendo una de las principales causas de muerte por padecimiento en niñas, niños y adolescentes cuando no se detecta a tiempo. Especialistas destacan que el diagnóstico oportuno es determinante para mejorar el pronóstico y aumentar las probabilidades de supervivencia.
Entre los síntomas de alerta más comunes se encuentran la fiebre persistente sin causa aparente, cansancio extremo, palidez, pérdida de peso inexplicable, moretones o sangrados frecuentes, dolor óseo o articular, dolores de cabeza intensos, vómitos constantes y la presencia de bultos o masas en cuello, abdomen o extremidades. Aunque estos signos no siempre significan cáncer, su persistencia debe motivar una valoración médica inmediata.
En los últimos años, la ciencia y la medicina han transformado el panorama del cáncer infantil, con avances como terapias dirigidas, inmunoterapia, diagnósticos más precisos y tratamientos menos agresivos, lo que ha permitido elevar considerablemente las tasas de supervivencia en muchos países. Sin embargo, expertos subrayan que el acceso equitativo a servicios de salud, la información a padres y cuidadores, y el fortalecimiento de los sistemas públicos siguen siendo retos fundamentales.
Las autoridades y organizaciones de salud coinciden en que informar, prevenir y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, por lo que este día también es un llamado a apoyar a las familias, impulsar la investigación y no ignorar las señales de alerta.



















