La palabra “therian” proviene del griego therion (“bestia”) y en 2026 se ha vuelto tendencia en plataformas como TikTok e Instagram, especialmente entre adolescentes y jóvenes que aseguran identificarse mental, emocional o espiritualmente con un animal no humano, más allá de una simple afición o disfraz.
Para quienes forman parte de esta comunidad —que ha ganado visibilidad principalmente en países como Argentina y Uruguay antes de llegar a otras partes de América Latina— la identificación animal no implica creer que se transforman físicamente, sino que sienten internamente que su “yo” está ligado a una especie específica como lobo, gato, perro u otras.
Esta conexión puede manifestarse en conductas como caminar en cuatro patas, hacer sonidos o vocalizaciones del animal elegido, interactuar con accesorios como colas o máscaras y reunirse en espacios públicos o parques para practicar movimientos o dinámicas grupales que consideran parte de su identidad.
Aunque algunos ven el fenómeno como una forma creativa de exploración personal y de comunidad, padres y especialistas expresan inquietud por posibles malentendidos entre juego e identidad permanente o comportamientos que pueden resultar peligrosos si no se realizan con cuidado.
En redes, la discusión está dividida: para unos es una expresión de identidad única y válida; para otros, una tendencia preocupante o difícil de comprender —pero en todos los casos ha generado gran debate sobre identidad, pertenencia y la manera en que las nuevas generaciones exploran quiénes son.



















