Maricruz López/Grupo Marmor
El carnaval es una celebración popular que antecede al periodo de la Cuaresma en el calendario cristiano y que en México combina tradiciones europeas con expresiones culturales locales. Se caracteriza por desfiles, música, danzas, disfraces y actividades comunitarias que varían según la región.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el carnaval tiene raíces en festividades europeas vinculadas al calendario litúrgico católico, particularmente en países como España e Italia. Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, estas celebraciones se adaptaron en el territorio novohispano y, con el tiempo, incorporaron elementos indígenas y africanos, dando lugar a manifestaciones propias en distintas comunidades del país.
El término “carnaval” proviene del latín carnem levare, que significa “quitar la carne”, en referencia a la abstinencia que marca el inicio de la Cuaresma. Según la Secretaría de Cultura, en México los carnavales adquirieron identidad regional, como ocurre en Veracruz, Mazatlán y Campeche, donde se realizan desde el siglo XIX con comparsas, coronaciones y eventos masivos.
Especialistas en antropología cultural señalan que estas celebraciones también cumplen una función social al fortalecer la identidad comunitaria y preservar tradiciones locales.
Actualmente, los carnavales mexicanos forman parte del patrimonio cultural inmaterial en diversas regiones y continúan celebrándose cada año antes del Miércoles de Ceniza, marcando el inicio de la Cuaresma.



















