Maricruz López/Grupo Marmor
Con el inicio de la Cuaresma 2026, millones de fieles católicos retoman la tradición de abstenerse de comer carne los viernes, una práctica que forma parte de la disciplina penitencial de la Iglesia y que tiene un significado religioso específico.
De acuerdo con el Vaticano y el Catecismo de la Iglesia Católica, la abstinencia de carne es una forma de penitencia que recuerda la crucifixión de Jesucristo, ocurrida un viernes según la tradición cristiana. Durante la Cuaresma —periodo de 40 días previo a la Semana Santa— los fieles son llamados a la oración, el ayuno y la caridad como preparación espiritual para la Pascua.
El Código de Derecho Canónico establece que la abstinencia de carne debe observarse los viernes de Cuaresma para los mayores de 14 años, mientras que el ayuno es obligatorio el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo para personas entre 18 y 59 años, salvo condiciones de salud que lo impidan.
Especialistas en teología pastoral señalan que más allá de la restricción alimentaria, la práctica busca fomentar la reflexión, el autocontrol y la solidaridad con personas en situación vulnerable. En muchos países, esta tradición también ha influido en la cultura gastronómica, con el consumo de pescado y otros platillos sin carne roja.



















