Julieta Coria/Grupo Marmor
La capirotada es un postre tradicional mexicano que se ha convertido en un símbolo de la temporada de Cuaresma y Semana Santa, y no sólo por su delicioso sabor, sino también por el significado espiritual de sus ingredientes.
Se trata de un pudín de pan dulce, preparado en capas con pan añejo o bolillo, piloncillo o miel, canela, clavos de olor, queso y, en muchas regiones, pasas, nueces y cacahuates. La mezcla se cuece hasta que el pan absorbe el almíbar dulce y los sabores se integran, dando como resultado una combinación de texturas y aromas característicos de la gastronomía mexicana durante esta época del año.
Aunque hoy se disfruta como postre, la capirotada tiene raíces que se remontan a la cocina española medieval, que a su vez fue influenciada por tradiciones romanas y europeas antiguas. Con la llegada de los españoles a México, la receta se adaptó a los ingredientes locales como el piloncillo y las frutas secas, transformándose en la versión dulce y especiada que se consume actualmente.
Un plato con significado
Más allá de su sabor, la capirotada también tiene un profundo simbolismo religioso, muy ligado a la fe católica y a la Pasión de Cristo. Cada ingrediente representa un elemento de la historia de la crucifixión:
- El pan simboliza el cuerpo de Cristo.
- La miel o piloncillo representa su sangre derramada.
- La canela alude a la madera de la cruz.
- Los clavos de olor evocan los clavos de la crucifixión.
- El queso representa el sudario que cubrió su cuerpo.


















