Alberto Escorza/Grupo Marmor
Cada semana, cuando cae la noche en el fraccionamiento Villas del Pedregal, las calles se transforman en un auténtico mar de luces, aromas y colores. Se trata del ya tradicional tianguis nocturno, el mercado sobre ruedas más grande y concurrido de la capital michoacana, donde cientos de familias morelianas se dan cita para realizar sus compras y convivir en un ambiente familiar.
Desde temprana hora, los locatarios comienzan a instalar sus puestos. Las carpas naranjas, los focos colgantes y el ir y venir de mercancía anuncian lo que será una larga jornada. Aquí, los asistentes pueden encontrar prácticamente de todo: relojes de todos los estilos y precios, ropa nueva y usada, prendas con personajes animados, juguetes, artículos para el hogar e incluso lencería y accesorios.
Pero sin duda, uno de los principales atractivos es la zona gastronómica. El aroma a carne asada, tacos dorados y antojitos recién preparados invade el ambiente. Los puestos de churros, preparados al momento y bañados en azúcar, se convierten en parada obligatoria para chicos y grandes. Las parrillas encendidas, las cazuelas humeantes y los grandes comales forman parte del espectáculo culinario que distingue a este mercado.
El tianguis de Villas del Pedregal no solo representa una opción accesible para el consumo familiar, sino también una plataforma de oportunidad. Esta organización de locatarios ambulantes funciona como una gran familia que abre espacio a nuevos emprendedores, quienes encuentran aquí un punto de partida para ofrecer sus productos o servicios. Desde quien comienza vendiendo alimentos caseros hasta quienes comercializan artículos de marcas reconocidas, todos comparten el mismo espacio y el mismo objetivo: salir adelante.
Ubicado en el fraccionamiento Villas del Pedregal, considerado el más grande de Latinoamérica, este mercado sobre ruedas se ha convertido en un punto de encuentro comunitario. Más allá de las compras, el tianguis es un espacio de convivencia, donde vecinos se saludan, niños juegan en las máquinas de premios y familias completas recorren los pasillos improvisados entre puestos.
Así, entre luces, música y el bullicio característico, el tianguis nocturno reafirma su lugar como uno de los motores económicos y sociales más importantes de la zona poniente de Morelia, consolidándose como el más grande y representativo de la ciudad.



















