La aparición de lagartijas en el hogar no es casualidad. Según el Feng Shui y tradiciones ancestrales, estos reptiles funcionan como protectores de la energía y señales de transformación. Lejos de representar mala suerte, su presencia invita a renovar la energía del entorno y equilibrar el Chi de la vivienda.
Históricamente, culturas como la egipcia, maya y azteca asociaron a las lagartijas con el sol, la resiliencia y la capacidad de renacer. Su habilidad de regenerar la cola simboliza la facultad de reinventarse sin perder la esencia, recordando que es momento de “soltar viejas pieles” y abrirse a nuevos comienzos.
El lugar donde se observan aporta mensajes específicos: en la ventana, oportunidades nuevas; en la cocina, abundancia; en el baño, liberación emocional; y en la recámara, descanso y regeneración personal. Se recomienda respetarlas, no ahuyentarlas, y aprovechar su visita para limpiar y reorganizar el espacio con inciensos como sándalo o romero.



















