Ciudad de México.- A lo largo de los años, México ha enfrentado momentos críticos en materia de seguridad que han puesto a prueba el liderazgo y la comunicación de sus presidentes. Tres casos reflejan distintas formas de actuar ante situaciones de alto impacto.
El 16 de diciembre de 2009, el entonces presidente Felipe Calderón se encontraba en Copenhague, Dinamarca, participando en la Conferencia de Cambio Climático, cuando la Secretaría de Marina abatió a Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca. Desde el extranjero, Calderón interrumpió su agenda para emitir un mensaje oficial, calificando el operativo como un golpe contundente contra el crimen organizado.
Años después, el 8 de enero de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto informó de manera inmediata la recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán. A través de redes sociales anunció “Misión cumplida” y posteriormente ofreció un mensaje desde Palacio Nacional, reconociendo la labor de las fuerzas federales.
En contraste, el 22 de febrero de 2026, tras una jornada de violencia con bloqueos, incendios y operativos en distintos puntos del país, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada en un evento público sobre los hechos. En respuesta, indicó que sería el Gabinete de Seguridad quien informaría al respecto, mientras que su primer posicionamiento se limitó a un mensaje en redes sociales llamando a la calma.
Los tres casos muestran distintas formas de enfrentar momentos de crisis, donde la comunicación oficial juega un papel clave para la ciudadanía. En escenarios de alta tensión, la presencia, el mensaje y el liderazgo de quienes encabezan el país se vuelven elementos fundamentales para generar certeza y confianza.


















