Ángel Bedolla/Grupo Marmor
Cada 27 de febrero se conmemora el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, una fecha establecida con el propósito de sensibilizar a la población sobre la importancia de la donación. Este proceso médico representa, en muchos casos, la única alternativa para miles de pacientes que padecen enfermedades crónicas o terminales, permitiéndoles recuperar su salud y mejorar significativamente su calidad de vida. La efeméride rinde homenaje a los donantes y a sus familias, cuyo acto de generosidad transforma la tragedia en esperanza.
A pesar de los avances científicos que han hecho de los trasplantes procedimientos cada vez más seguros y exitosos, la brecha entre la oferta y la demanda de órganos sigue siendo un desafío global. Según datos de organismos de salud, las listas de espera continúan creciendo, mientras que los mitos y la falta de información frenan el aumento de donantes voluntarios. Es fundamental entender que un solo donante puede salvar hasta ocho vidas y mejorar la de muchas más mediante la donación de tejidos como córneas, piel y válvulas cardíacas.
En la actualidad, instituciones médicas y gobiernos de todo el mundo aprovechan este día para promover la cultura de la donación legal y altruista. El éxito de un trasplante no depende únicamente de la tecnología médica, sino de la solidaridad humana y la decisión consciente de regalar vida después de la muerte. Informarse, despejar dudas con especialistas y comunicar a la familia el deseo de ser donante son los pasos clave para que esta cadena de vida siga funcionando y brindando segundas oportunidades a quienes más lo necesitan.


















