El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán disparó alertas en los mercados internacionales. Misiles y ataques en la región clave del Golfo, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, pusieron en jaque a los inversores y a los precios del crudo.
El petróleo Brent se acercó a los 80 dólares por barril ante la incertidumbre, mientras las tarifas de fletes de superpetroleros alcanzaron máximos históricos. Aunque la infraestructura energética no registró daños graves, la cautela afectó ya la logística y la oferta de hidrocarburos.
Los mercados financieros también sintieron el impacto: el índice de volatilidad VIX aumentó, el dólar mostró fortaleza frente a varias monedas, y los inversores buscaron refugio en activos como el oro, la plata y el franco suizo. Bitcoin, en cambio, continuó su caída, acumulando pérdidas importantes.
La producción de petróleo a nivel mundial se mantiene relativamente estable, gracias a incrementos en Estados Unidos, Brasil, Canadá y Arabia Saudita, pero cualquier interrupción en las rutas del Golfo podría desatar nuevas alzas en los precios. Analistas advierten que la situación seguirá generando volatilidad mientras se resuelva la tensión regional.





























