Por Claudia Luna Palencia
España no quiere inmiscuirse en la guerra contra Irán, ni por activa, ni por pasiva. Hay temor, entre la población española, por ser blanco del terrorismo iraní o bien que las dos bases militares conjuntas con Estados Unidos en Andalucía puedan sufrir sendos ataques, por parte del régimen iraní.
El gobierno del presidente, Pedro Sánchez, ha negado a Estados Unidos el permiso para utilizar bases militares operadas conjuntamente en su territorio para atacar Irán, mientras el gobierno sanchista intensifica sus críticas a la intervención militar injustificada.
El mandatario Sánchez ha condenado explícitamente la acción militar unilateral de Estados Unidos e Israel contra Irán, advirtiendo que están contribuyendo a un orden internacional más hostil e incierto. Las reprimendas se han visto reforzadas por la negativa de su gobierno a permitir que Estados Unidos utilice las bases en Rota y Morón para los continuos ataques contra Irán.
José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España, dijo que si bien, el gobierno quería democracia, libertad y derechos fundamentales para el pueblo iraní, en ningún caso permitiría que sus bases participasen en la acción militar en curso.
“Quiero ser muy claro y muy claro. Las bases no se están utilizando, ni se usarán, para nada que no esté en el acuerdo con Washington, ni para nada que no esté cubierto por la carta de la ONU”, reiteró en varios medios de comunicación.
Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, aclaró que, aunque hay un acuerdo con Estados Unidos sobre ambas bases, las operaciones deben cumplir con los marcos legales internacionales.
Temprano por la mañana del lunes 2 de marzo, el embajador de Irán en España, Reza Zabib, afirmó ante un grupo de periodistas convocados que su país responderá con ataques contra todos los países que cooperen con Estados Unidos e Israel en la agresión bélica contra su país.
Mientras España intenta mantenerse neutral en este conflicto y no verse arrastrada por Trump y defender la ley y el orden internacional, los mandatarios de Francia, Alemania y Reino Unido están analizando enviar cazas para defender a Chipre.
Chipre se encuentra en el mediterráneo y no es un país miembro de la OTAN, pero sí de la Unión Europea y ha sido atacado por drones iraníes que intentaban alcanzar una base militar británica.
El presidente norteamericano ha sumido al mundo en una nueva crisis del orden internacional que esta vez tendrá consecuencias económicas globales: el precio del petróleo ya escala los 80 dólares por barril y el precio del gas ha subido un 20 por ciento. Al final eso repercutirá en el bolsillo de todos los ciudadanos que pagarán una gasolina más cara.



























