Redacción/GrupoMarmor
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como “El Mencho”, marca un punto de quiebre para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las estructuras delictivas con mayor presencia territorial en el país durante la última década.
El grupo, que logró expandirse a casi todo el territorio nacional y diversificó sus actividades ilícitas desde el tráfico de drogas hasta la extorsión y el robo de combustible, enfrenta ahora el reto de mantenerse cohesionado sin la figura que lo fundó y encabezó desde sus inicios.
Analistas en seguridad advierten que el reacomodo no será inmediato, pero sí inevitable. La ausencia de su líder podría detonar disputas internas por el control de plazas estratégicas, así como intentos de otras organizaciones criminales por avanzar en regiones donde el CJNG mantenía dominio.
El escenario se vuelve más complejo si se toma en cuenta la fragmentación que ha caracterizado al crimen organizado en México en los últimos años. De acuerdo con especialistas, el país pasó de concentrar la actividad en unos cuantos grandes cárteles a registrar más de un centenar de grupos delictivos, muchos de ellos de alcance local o regional, que operan con alianzas cambiantes y estructuras flexibles.
En ese contexto, la eventual recomposición del CJNG podría redefinir equilibrios en varias entidades, particularmente en aquellas donde la disputa por rutas, puertos y corredores logísticos ha sido constante. Las próximas semanas serán clave para observar si la organización logra mantener su estructura operativa o si comienza un proceso de fractura que impacte la dinámica de violencia en distintas zonas del país.


















