Aunque durante años se ha asociado madrugar con ser más productivo y saludable, especialistas señalan que levantarse temprano no siempre es lo mejor para todas las personas. Esto se debe a los cronotipos, que son los patrones biológicos que determinan si alguien funciona mejor por la mañana o por la noche. Cada persona tiene un reloj interno diferente, por lo que obligarse a despertar muy temprano cuando el cuerpo no está preparado puede provocar cansancio constante y bajo rendimiento.
Expertos explican que lo realmente importante para la salud no es la hora a la que alguien se levanta, sino dormir entre siete y nueve horas al día. Cuando las personas madrugan pero reducen sus horas de sueño, pueden aparecer problemas como fatiga, dificultades para concentrarse, cambios en el metabolismo y un mayor riesgo de enfermedades.
En México, muchas personas se ven obligadas a despertar temprano no por decisión propia, sino por factores como los horarios laborales, la escuela o los largos tiempos de traslado en las ciudades. Por ello, especialistas señalan que el problema principal no es madrugar, sino hacerlo sacrificando descanso, algo que ocurre con frecuencia en la vida cotidiana del país.



















